Se cree que fue en el siglo XVI en el archipiélago llamado Islas de las Perlas de una colonia panameña que un esclavo encontró una perla de 58,5 kilates, su amo se quedó la gema y ésta fue pasando después de mano en mano hasta llegar a las autoridades panameñas. Fue el Alguacil Mayor Diego de Tebes quien la trajo a España y la vendió a Felipe II, de esta forma la piedra pasó a formar parte del Tesoro Real Español.

Esta perla ha sido una de las más ilustradas durante los siglos XVII - XVIII, no hay más que visitar el Museo del Prado en Madrid para poder verla formando parte del vestuario de reyes y reinas de la época. Simbolizaba el esplendor y continuidad de la realeza española.

En 1808 con la Guerra de la Independencia, Napoleón ocupó España y destronó al rey Carlos IV y a su heredero Fernando VII. De esta forma la piedra pasó a ser junto con otras muchas piezas propiedad de los Bonaparte y en concreto de José Bonaparte, hermano de Napoleón que fue nombrado nuevo rey de España. Años más tarde José Bonaparte tuvo que huir de las tropas inglesas y españolas llevándose con él la gema que de esta forma pasó a despedirse de los regios salones  y los retratos reales para empezar una nueva vida como perla de la burguesía.

José Bonaparte a su muerte legó la perla a su sobrino Napoleón III quien en 1848 y después de haber sido elegido presidente la vendió para conseguir su objetivo de autonombrarse Emperador al marqués de Abercorn coleccionista de este tipo de piezas.

A princicipios del siglo XX la perla acabó en manos de una joyería de Londres que ofertó la pieza a Alfonso XIII rey de España en aquel momento pero supuestamente, debido a su precio, éste decidió comprar una piedra parecida a su esposa. Desde aquel momento esta nueva gema pasaría a ser la Perla oficial según la monarquía española.

Había dos perlas "peregrinas" circulando, pero la casa real española debía estar convencida de que la suya no era la original ya que años más tarde un representante suyo trató de comprarla en la subasta de la casa Parke Bennet en Nueva York (23/01/1969); no hubo suerte  y fue el actor Richard Burton quien se hizo con ella y la regaló a su amada, la actriz Elizabeth Taylor.

La monarquia española se aferró a la versión de que la perla de la actriz no era la auténtica Peregrina.

En cualquier caso Elizabeth Taylor lució la gema en numerosos actos públicos e incluso en sus películas.

La gema fue subastada en Christie´s el 13/12/2011 y se adjudicó por 9 millones de euros.